La adoración es nuestra proclamación de que hemos sido liberados del pecado, del sufrimiento y de nuestra vergüenza.

 

Por medio de la adoración nos llenamos de la vida de Dios. Cuando alabamos y adoramos a Dios se libera un poder, pero para recibir de este poder debemos ser perseverantes en esa adoración.

Cuando adoramos y alabamos a Dios esto hace que andemos en la atmósfera del cielo y nuestros espíritus se llenan de su vida y su luz.

 

Bendiciones: Pastora Nancy Gutierrez.

Pastora Nancy Gutierrez, pastoranancy@iccla.com.co